No estamos en el mismo barco, estamos en el mismo océano



Desigualdad, Un cancer que se extiende por toda Latinoamérica desde México hasta la Patagonia.


Latinoamérica es una tierra de enormes riquezas naturales y culturales, y así mismo es hogar de millones de personas viviendo en la pobreza.


Con una búsqueda rápida en internet sobre los mejores destinos turísticos del mundo podrás ver que varios países de Latinoamérica aparecen en el "top ten". ¿Entonces, dónde queda toda esa riqueza?


No es ningún secreto que así como tenemos riquezas naturales y culturales también tenemos mucha, pero mucha corrupción. La corrupción deriva en desigualdad y pobreza entre muchos otros fenómenos sociales.


Para bien o para mal, en el capitalismo, el rol del gobierno es poner las reglas del juego y hacer que se cumplan, pero cuando la corrupción entra al juego entonces las reglas se doblan o hasta se rompen.


En Latinoamérica la corrupción de los gobiernos en todos sus niveles es una constante. En todos los gobiernos, aunque algunos usen la lucha contra ésta como su bandera la realidad es otra.


Basta con ver el caso Odebrecht que llegó a tocar las esferas más altas del poder en todo Latinoamérica.


Pero este artículo no se trata de política, mas bien quiero establecer el contexto:

En Latinoamérica no estamos en el mismo barco, estamos en el mismo océano.


Y es que, aunque en el mismo subcontinente y algunos en el mismo país, unos nadan, otros van con chaleco salvavidas, otros en lancha, otros en barco y otros en yates de lujo, desigualdad pues.


Si la pobreza es el enemigo, y ojo aquí, la pobreza es el problema, no los pobres. Entonces la desigualdad es su arma. Y esto lo saben los gobiernos, como comentaba en mi artículo anterior la educación nos da las armas para salir de la pobreza y un enemigo desarmado es más fácil de vencer.


Los gobernantes lo saben, una población técnica e intelectualmente capaz es peligrosa para los intereses de algunos. Por eso es mejor para ellos tener una población sumergida en la ignorancia y la pobreza.


Cambio de paradigma.


No se trata de protesta, se trata de emancipación, de educarnos, de crecer como personas en todos los ejes. Hoy en día tenemos las herramientas tecnológicas que hacen más fácil acceder al conocimiento, es obvio que falta mucho, hay poblaciones que no tienen acceso ni a los servicios más básicos como electricidad o agua potable, pero al menos en países como México hay un buen porcentaje de la población que vive en ciudades y esto es una ventaja que debe aprovecharse.


La tarea es nuestra, después de todo estamos solos naufragando en este océano llamado Latinoamérica, y si hacemos lo que nos toca, quién sabe, quizá algún día si podamos ir en el mismo barco.


Luis Cervantes.





55 vistas